La perimenopausia es la transición hormonal que precede a la menopausia, y puede durar varios años. A diferencia de lo que se suele creer, no es un período de caída lineal y progresiva de estrógeno, sino de fluctuaciones erráticas —a veces con picos más altos de lo habitual, otras con caídas bruscas— lo que explica por qué los síntomas pueden ser tan variables e impredecibles (Santoro, 2016).

Cuándo empieza (y por qué suele sorprender)

Para la mayoría de las mujeres, la perimenopausia comienza entre los 40 y los 44 años, aunque puede iniciar antes. Los criterios de estadificación reproductiva (STRAW+10) la definen a partir de cambios en la duración y regularidad del ciclo menstrual, mucho antes de que aparezca la ausencia total de menstruación que define la menopausia (Harlow et al., 2012).

Síntomas más frecuentes

  • Ciclos irregulares: más cortos, más largos, más abundantes o más escasos que antes.
  • Sofocos y sudoración nocturna, aunque no siempre están presentes desde el inicio.
  • Alteraciones del sueño, incluso sin sofocos evidentes — la caída de progesterona, con su efecto calmante sobre el sistema nervioso, puede afectar el sueño por sí sola. Más en el artículo sobre insomnio.
  • Cambios de ánimo: mayor irritabilidad, ansiedad o síntomas depresivos, incluso en mujeres sin antecedentes previos.
  • Niebla mental y dificultad para concentrarse.
  • Cambios metabólicos: mayor tendencia a acumular grasa abdominal y menor sensibilidad a la insulina, incluso sin cambios en la alimentación.
  • Sequedad vaginal, cambios en la libido y molestias urinarias.

Muchos de estos síntomas se solapan con los de la fatiga crónica o con un cuadro de estrés sostenido, lo que explica por qué la perimenopausia muchas veces se diagnostica tarde, o directamente no se nombra.

Por qué conviene nombrarla a tiempo

Poner nombre a lo que está pasando cambia el enfoque: en lugar de tratar cada síntoma por separado (un ansiolítico para la ansiedad, algo para dormir, otra cosa para el ánimo), permite pensar el cuadro como parte de una transición hormonal concreta, con intervenciones que pueden abordar varios síntomas a la vez —incluyendo, cuando está indicada, la terapia hormonal—.

Qué se revisa en la consulta

  • Patrón de ciclos de los últimos meses/años.
  • Síntomas vasomotores, del sueño y del ánimo.
  • Estudios hormonales cuando aportan información (aunque en perimenopausia, por la fluctuación hormonal, un solo valor de laboratorio no siempre es concluyente).
  • Salud metabólica y ósea, áreas que empiezan a requerir más atención en esta etapa.

Referencias

  • Santoro, N. (2016). Perimenopause: from research to practice. Journal of Women's Health, 25(4), 332-339.
  • Harlow, S. D. et al. (2012). Executive summary of the Stages of Reproductive Aging Workshop + 10 (STRAW+10). Menopause, 19(4), 387-395.

Este contenido tiene fines educativos y no reemplaza la consulta médica. Si notás cambios en tu ciclo, tu sueño o tu ánimo a partir de los 40, conocé cómo se aborda la salud hormonal femenina o consultá con la Dra. Sidders.