El Servicio de Nutrición del Hospital Universitario Austral advierte que, en Argentina, se estima que 4 de cada 10 personas presentan niveles de vitamina D por debajo de lo recomendable, y muchas ni siquiera lo saben. Es una cifra alta para un nutriente que no solo interviene en la salud ósea, sino también en la función inmunológica, muscular y hormonal.
Más que "la vitamina del sol y los huesos"
La vitamina D funciona en el organismo más como una hormona que como una vitamina clásica: prácticamente todos los tejidos tienen receptores para ella. Además de regular la absorción de calcio y fósforo (su rol más conocido), participa en la modulación del sistema inmunológico, en la función muscular y se ha estudiado su relación con el ánimo y la salud metabólica (Holick, 2007).
Síntomas asociados a la deficiencia
- Cansancio y falta de energía persistente.
- Dolores musculares u óseos difusos, a veces mal etiquetados como "contracturas".
- Mayor frecuencia de resfríos o infecciones respiratorias.
- Caída de cabello.
- Ánimo bajo, sobre todo en meses de menor exposición solar.
Muchos de estos síntomas se superponen con los de la fatiga crónica, por lo que la vitamina D suele estar entre los primeros estudios que se revisan cuando el cansancio es el motivo de consulta.
Cómo se mide: 25-OH-D
El estudio de referencia es la 25-hidroxivitamina D (25-OH-D) en sangre, que refleja las reservas corporales totales —tanto la que se produce en la piel por exposición solar como la que se incorpora por alimentación o suplementos—. No se pide la forma activa (1,25-dihidroxivitamina D) para evaluar depósito, salvo situaciones clínicas puntuales.
Existe cierta diferencia entre los puntos de corte que usan distintos laboratorios y sociedades científicas: la Endocrine Society considera insuficiencia por debajo de 30 ng/mL y deficiencia por debajo de 20 ng/mL (Holick et al., 2011), mientras que algunos enfoques funcionales apuntan a rangos algo más altos (30-50 ng/mL) para optimizar los efectos extraóseos. Ninguno de esos números reemplaza la interpretación clínica: importa el valor, pero también el contexto — síntomas, estación del año, exposición solar habitual y factores de riesgo.
¿Quién tiene más riesgo de niveles bajos?
- Personas con poca exposición solar (trabajo en interiores, uso constante de protector solar, climas fríos u horarios de encierro).
- Piel más oscura, que requiere más tiempo de sol para sintetizar la misma cantidad de vitamina D.
- Mayores de 65 años, cuya piel sintetiza vitamina D con menor eficiencia.
- Personas con sobrepeso u obesidad, donde la vitamina D queda secuestrada en el tejido graso.
- Cuadros digestivos que afectan la absorción de grasas, incluyendo el intestino irritable y otras condiciones intestinales.
Suplementar: por qué no conviene hacerlo "a ojo"
A diferencia de otros suplementos, la vitamina D es liposoluble: se acumula en el tejido graso y, en dosis muy altas y sostenidas en el tiempo, puede generar toxicidad con elevación del calcio en sangre (hipercalcemia). Esto no ocurre con las dosis habituales de reposición, pero sí es un riesgo real cuando se toman megadosis sin control médico ni control de laboratorio.
Por eso el criterio funcional es: medir antes de suplementar, elegir la dosis según el nivel de partida y el objetivo, y volver a controlar después de un tiempo razonable para ajustar — no indicar "2000 UI para todo el mundo" de forma genérica.
Referencias
- Holick, M. F. (2007). Vitamin D deficiency. New England Journal of Medicine, 357(3), 266-281.
- Holick, M. F. et al. (2011). Evaluation, treatment, and prevention of vitamin D deficiency: an Endocrine Society clinical practice guideline. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 96(7), 1911-1930.
- Martineau, A. R. et al. (2017). Vitamin D supplementation to prevent acute respiratory tract infections: systematic review and meta-analysis. BMJ, 356, i6583.
- Servicio de Nutrición, Hospital Universitario Austral. Estimación de deficiencia de vitamina D en la población argentina.
Este contenido tiene fines educativos y no reemplaza la consulta médica. La suplementación con vitamina D debería basarse en un valor de laboratorio y un seguimiento, no en una dosis genérica. Si el cansancio persistente es tu principal síntoma, conocé cómo se aborda la fatiga crónica o consultá con la Dra. Sidders.