El SOP es uno de los trastornos endócrinos más frecuentes en mujeres en edad reproductiva. Su diagnóstico se basa en los criterios de Rotterdam: se requieren al menos dos de tres elementos —ciclos irregulares o ausencia de ovulación, signos clínicos o de laboratorio de exceso de andrógenos, y ovarios con aspecto poliquístico en ecografía— habiendo descartado otras causas (Teede et al., 2018).

El vínculo con la resistencia a la insulina

Entre el 50% y el 70% de las mujeres con SOP presentan algún grado de resistencia a la insulina, independientemente de su peso corporal —también está presente en mujeres con SOP y peso normal (Diamanti-Kandarakis & Dunaif, 2012)—. El mecanismo funciona en ambos sentidos: la resistencia a la insulina estimula a los ovarios a producir más andrógenos, y el exceso de andrógenos, a su vez, empeora la resistencia a la insulina. Es un círculo que se retroalimenta, no una simple consecuencia del peso.

Por qué las dietas muy restrictivas suelen empeorar el cuadro

Es común que a una mujer con SOP se le indique, casi como primera respuesta, "bajar de peso" con una dieta muy baja en calorías. En la práctica, esto suele fallar por varios motivos:

  • La restricción calórica severa y sostenida puede aumentar el cortisol y el estrés fisiológico, lo cual empeora —no mejora— la resistencia a la insulina.
  • Los ciclos de restricción y descontrol ("dieta y atracón") son frecuentes cuando el enfoque es solo restrictivo, y terminan generando más frustración que resultados sostenibles.
  • El foco exclusivo en el peso deja de lado otros factores que sí modifican la resistencia a la insulina de forma más directa: calidad de sueño, tipo de actividad física, distribución de comidas y estrés sostenido.

La guía internacional de manejo del SOP (Teede et al., 2018) pone el foco en cambios de estilo de vida sostenibles —no en dietas extremas— como primera línea, reservando la medicación (como la metformina) para cuando el caso lo amerita.

El rol del inositol

El mio-inositol, solo o combinado con D-chiro-inositol, cuenta con evidencia de mejora en la sensibilidad a la insulina, la regularidad del ciclo y algunos marcadores hormonales en mujeres con SOP (Unfer et al., 2017). Es uno de los pocos suplementos con evidencia consistente específicamente en esta condición, aunque —como con cualquier suplemento— la dosis y la indicación deben ajustarse al caso.

Un abordaje que integra lo ginecológico y lo metabólico

Trabajar el SOP de forma integral implica mirar en simultáneo la parte hormonal-reproductiva (con ginecología) y la metabólica: alimentación que sostenga la sensibilidad a la insulina sin caer en restricción extrema, actividad física orientada a mejorar masa muscular, sueño y manejo del estrés, y estudios metabólicos completos (no solo la glucemia en ayunas). Este es también el enfoque descrito en la página sobre salud hormonal femenina.

Referencias

  • Teede, H. J. et al. (2018). Recommendations from the international evidence-based guideline for the assessment and management of polycystic ovary syndrome. Human Reproduction, 33(9), 1602-1618.
  • Diamanti-Kandarakis, E., & Dunaif, A. (2012). Insulin resistance and the polycystic ovary syndrome revisited: an update on mechanisms and implications. Endocrine Reviews, 33(6), 981-1030.
  • Unfer, V. et al. (2017). Effects of myo-inositol/D-chiro-inositol in the treatment of polycystic ovary syndrome: a systematic review. International Journal of Endocrinology, 2017, 1849162.

Este contenido tiene fines educativos y no reemplaza la consulta médica ni el seguimiento ginecológico. Si tenés diagnóstico de SOP y sentís que "comer menos" no está funcionando, conocé cómo se aborda la resistencia a la insulina o consultá con la Dra. Sidders.